¿Así que quieres participar en esta aventura?

> sí.
> no

Vamos, será divertido. Ven acá.

> sí, no tengo más opción...

Pero ponle un poco más de ánimo; si no quieres, no te obligo.

> ya, llévame a la aventura de una vez.

Vale, vale, no me grites. Pero debo decirte algo.

Te mentí: esto no es una aventura, es un regalo.

> ¿un regalo?

Justamente, un regalo para ti.

Ahora cierra los ojos; vamos a comenzar.

> uhm... /cerrar los ojos.

Esta eres tú, mi amor: hermosa y lista para esta historia.

Vamos a entrar. Afírmate bien.

> p-pero... /todo comienza a temblar y te afirmas de todos modos.

¡Uhhhh! Qué emoción, qué emoción. Hola.

> ¿hola?

It's dangerous to go alone, take this!

> ...por favor, dime que no tendremos problemas con el copyright.

Tienes tres cofres delante de ti, cada uno con una vibra especial.

El orden es 1-3-2; recuerda dejar el del medio para el final. Ábrelos.

Por favor, reproduce esta canción antes de leer

> reproduces la canción. > seguir leyendo.
Si alguien me hubiera preguntado siete meses atrás si creía volver a abrir mi corazón, habría sonreído con incredulidad. No porque no crea en el amor o en la amistad, sino porque me costaba creer que yo pudiera merecerlos. Repetía para mí: “no lo merezco”, como si esa frase pudiera protegerme del miedo. Hoy entiendo que aquella duda no era verdad, sino una herida.

Desde que llegaste, Zoe, me has enseñado con paciencia y ternura que sí merezco ser amado; y, sobre todo, me has recordado que el amor también se demuestra en los detalles sencillos, en la presencia, en el cuidado y en la calma. Gracias, flan, por tomar mi mano sin exigirme perfección.

Sé que no siempre encuentro las palabras precisas. Esa sensibilidad ha sido más tuya que mía. Pero en lo que sí puedo prometerte constancia es en los pequeños actos: en quedarme, en escucharte, en celebrarte y en acompañarte incluso en los días grises.

Quiero que guardes este pequeño regalo como una prueba de lo que eres para mí: mi amor, mi refugio y una de las razones más bonitas de mi presente. Que te recuerde que también mereces amor verdadero, respeto y una complicidad que no se rinda ante las inseguridades.

No miento cuando digo que eres una persona irremplazable para mí. Agradezco cada día que estés en mi vida, y deseo, con todo el corazón, que te quedes aquí por mucho tiempo más.

> vuelves a abrir las otras cajas para descubrir qué sigue.

Oh, mira: ves algo brillante justo en el centro.

Deberías tomarlo...

> lo recoges.

Has encontrado la sueta verde que se había perdido.

¿Quieres guardarla contigo?

> guardas la sueta verde en tu mochila. Ahora todo se siente completo.

Pero si ya hemos llegado al final... ¿tan rápido?

Oh, no, pausa: aún queda una última cosa.

> ¿queda algo más?

Sí, necesitamos que respondas una pregunta... solo una.

Aquí vamos.

> s-supongo que sí...

Soy necio, lo sé, pero una vez no ha sido suficiente y quiero oírlo de nuevo.

¿Tú me amas?

> ¡sí!
> ¡sí, y más de lo que imaginas!
Me gustaría decir que tengo un final para esta historia, pero ambos sabemos que apenas estamos comenzando, ¿cierto?

Si existe un cierre que deseo contigo, es uno feliz: que, al terminar de leer esto, me escribas y me cuentes qué sentiste.

Gracias por llegar a mi vida, Zoe. Prometo seguir construyendo contigo, con paciencia, ternura y verdad.